martes, 23 de septiembre de 2008

Un año...

Ya ha pasado un año desde aquella tarde en la que un café se convirtió en nuestra primera sesión. Un año desde aquella tarde en la que me puso por primera vez su collar, collar que acepté gustosamente. Aquella no fue la primera tarde en la que estuve a sus pies ... pero si fue la primera vez en la que estaba a sus pies como SU perra.

Un año compartiendo este camino, un año sometiendome y entregandome a él. Un año en el que de su mano, he podido crecer y avanzar como sumisa. Un año en el que espero haber conseguido hacerlo feliz como Amo. Un año de muchas sensaciones, de momentos intensos, de retos y situaciones nuevas para mi. Un año del que no cambiaria ni un solo dia.

Por este año juntos ... Muchas gracias mi Amo.

jueves, 18 de septiembre de 2008

¡Que tiempos aquellos! ;)

Hoy ordenando, rebuscando entre las cosillas que a una se le van acumulando a lo largo de los años, en una de aquellas cintas de cassette que grababa (si, si ... soy taaaan carca que aun aparece alguna de vez en cuando ... jejeje) me he tropezado con esta canción que en su día me gustó muchicimo. Bueno, de hecho me sigue gustando además de traerme recuerdos un poco acordes con el tono de la canción.

Pues eso, que me apetecía compartirla.

martes, 16 de septiembre de 2008

Como lo echo de menos

Ufff .... no hace tanto que nos vimos, que hablamos ... pero ... ¡Como lo echo de menos! Sé que de momento está fuera y no puede estar tan pendiente, también es cierto que el intervalo de tiempo desde que hemos tenido el ultimo contacto está dentro de lo normal. Pero ... estos días se me hace mas cuesta arriba que en otras ocasiones. Hay días así ... en los que haces una montaña de un grano de arena. Pues hoy es uno de esos.

Y aunque mañana ya este estado de ánimo tan "agudo" se me habrá pasado, seguiré echándolo de menos ... de una forma mas serena, pero echándolo de menos.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Un nuevo encuentro, una tarde de sábado


Hace ya unos días, que después de unas semanitas sin poder vernos, ya por fin mi Amo y yo conseguimos ajustar nuestros respectivos horarios para poder disfrutar de un nuevo encuentro, una nueva sesión. Y aunque todos nuestros encuentros de una manera o de otra siempre son especiales, esta vez el alma me ha pedido unos días para dejar reposarlo todo antes de empezar a plasmarlo. Y bueno ... independientemente de lo que se haga, hay momentos y encuentros mas especiales que otros ... porque si, sin ningún motivo en concreto.

Habitualmente suelo intentar salir de casa con un margen de tiempo suficiente como para estar unos minutos antes de la hora en la que hemos quedado. Pues esta vez ... (y eso me pasa por confiarme) y aunque salí bien de tiempo, me encontré con mas tráfico de lo que esperaba ... con lo cual, si bien no llegué tarde, si que llegué con el tiempo mas que justo. Y como con ese tipo de cosas a mi las "Leyes de Murphy" me quieren muchisimo ... pues nada mas aparcar y "arreglandome" un poco las cosas antes de bajarme del coche (no, no que nadie piense mal .. eh) ... de repente miro por el retrovisor y veo a mi Amo que se va acercando. ¡Si me puse hasta nerviosa, leñe ... jajajaja!

En lugar de ir a tomar el café de rigor o de encaminarnos directamente hacia el lugar en el que solemos tener las sesiones, esta vez ... con cierto aire misterioso ... me hizo subir a su coche y aprovechando que en estos días había entre otras cosas feria del ganado, me llevó a que curioseáramos en los puestos de accesorios para caballos, a ver si encontrábamos cosas para incorporar en nuestros encuentros. Aunque vimos cosillas interesante y decorativas (vamos, con algunas habría quedado "divina de la muerte") ... al final no encontramos nada que le encajara. Eso si, fue un preludio muy divertido a esa tarde que me esperaba.

Una vez ya "bajo techo" ... al principio estábamos de charla relajada y tomando un refresco... hasta que de repente "zas" quiso ver el objeto de la compra del otro día. Claro está que ese objeto, debía ser el único que llevara ... y bueno ... confirmo que acerté con la compra. A partir de ahí ... muchas emociones, sensaciones ... pasar de la humillación a tocar el cielo con las manos ... sentir la felicidad de estar complaciendole, sirviéndole ... sentir el gusto que da cuando decide premiar tus esfuerzos. A partir de ahí, tan pronto me encontraba a su servicio con el nuevo "uniforme" ... que me veía a cuatro patas como su perrita. Tan pronto estaba dándole placer ... que sentía sus manos "calentando" y enrojeciendo cierta parte de mi anatomía. Tan pronto me sometía a su capricho .... que decidía premiarme.

En definitiva, una tarde intensa, muy intensa ... Intensa tanto en sentimientos, como en sensaciones mas físicas. Tocando el cielo con las manos en todas y cada una de las cosas que realizabamos.