lunes, 25 de abril de 2011

Página 89, línea 5ª


Mi querida wegui rossella_de_AnP me invita a éste juego .... como va de lectura, no me puedo resistir. El hábito de la lectura, adquirido desde bien niña, siempre ha sido una constante en mi vida. Y aunque también confieso, que hasta hace poco tuve una racha en la que no he cuidado tanto ese hábito como debiera ... de un tiempo a esta parte le estoy volviendo a dedicar el tiempo al que estaba acostumbrada.

Raro es el momento en el que no tenga un libro (si no dos al mismo tiempo) rondando cerca, para abrirlo en cuanto dispongo de unos minutos. Libros muy variados, de distintos géneros y autores ... pero (llamadme carca si queréis, que para eso una ya tiene sus años) siempre en papel.

Y siempre también, he sido muy amiga de éste proverbio:

"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora."

Pero ... ¡alto! ... me estoy yendo del tema de éste juego. Se trata de abrir el libro que estemos leyendo por la página 89 y transcribir la línea 5ª de esa misma página aquí. Pues allá va la mía, extraída del libro que ilustra ésta entrada:

" ... lo largo del milenio, los símbolos en las puntas de los dedos ..."

Lo que se venía haciendo en otros blogs que participasen en éste juego, era proponer a varias personas para que lo hicieran también. A mi me gustaría proponer otra variante y es que tod@s los que leais ésta entrada participéis, pues me interesa saber que leéis quienes os acercáis a mi rincón.

lunes, 18 de abril de 2011

Nuestras pequeñas vanidades


Hace poco, comentando de manera distendida entradas de éste y de otros rincones, nos dimos cuenta de que en ciertos momentos da la impresión de que de a veces parecen abundar y llegar más las entradas dedicadas y premios, retos y demás familia, que las que realmente reflejan nuestra forma de pensar, de sentir, de ver ciertas cosas. Y en lo dicho me miro a mi misma en el espejo al que hacía referencia hace poco, la primera ... si hago un repaso, recuento de las entradas de los dos últimos meses ... si que es verdad que la proporción está más o menos en situación de empate.

Y ¡ojo! ... no quiero decir ni remotamente que no me guste (como al más común de los mortales) recibir pequeñas atenciones de los amigos, reconocimientos de quienes les pueda gustar mi blog. Todo lo contrario, me gusta, me halaga, me hace pensar que merece la pena seguir compartiendo mis cosas ... prueba fehaciente de que no me dejan indiferente es que todos y cada uno de esos reconocimientos, además de agradecerlos, los dejo a la vista, como un elemento más de mi rincón.

Pero ... que eso fue realmente nuestro tema de conversación cuando hablo de "comentar entradas", además de que puso la simiente de ésta entrada en mi cabecita ... lo que ya da que pensar un poco es darme cuenta de que a menudo esas entradas en las que agradecemos y repartimos reconocimientos reciben más comentarios que las dedicadas a temas más reflexivos, en las que siempre es bueno poder compartir distintos puntos de vista, además de los propios..

Cierto es que la persona que me hizo fijarme en esto, tampoco suele dejar comentario público (ejem, ejem ... ), cierto es también que yo misma a menudo paso de puntillas por los blogs y rara vez suelo dejar huella de mi paso (colleja para mi ...) y por supuesto que es más que cierto que el hecho de que alguien, además de invertir su tiempo en leer lo que buenamente sale de mi cabecita, lo invierta en comentar lo leído no lo consideraré jamás obligación, si no siempre un honor y motivo de alegría (sea buena o mala la opinión ... siempre y cuando la crítica se haga de forma constructiva). También soy consciente de que no todo el mundo gusta de hacer comentarios públicos, aunque para esos casos siempre queda el hacerlo de forma anónima o al e-mail del blog.

jueves, 7 de abril de 2011

El regalo de la amistad


Hay veces en las que una se sorprende positivamente. Ésta vez la sorpresa me llegó de la mano de Pestange, que me ha hecho el mejor regalo ... regalo que puede adoptar miles de formas y que tanta falta nos hace en el día a día.

Amistad

La amistad ya de por si es un regalo, pero cuando además alguien se toma un tiempo del que por circunstancias del día a día casi no dispone por el momento, como ha hecho Pestange, para plasmar algo tan importante en una imagen simbólica es de agradecer doblemente.

En éste caso, el regalo otorgado no va sujeto a ninguna condición, cuestionario, reto ni nada parecido. Simplemente va acompañado de una invitación a traspasarlo a las personas que han sabido hacerse un hueco en mi corazoncito estando ahí de una manera o de otra con su amistad.

De manera que aquí lo dejo para todo aquel que se considere mi amig@ y en especial para:

Ramset
quimera{RA}
rosella_de_AnP
Amo_noPoseedor (que aunque no dispongas de blog, sé que te llegará también por ésta vía)
janna_de_SirReus
Tuareg
aigua
Masutxas

Gracias a todos vosotros por haber estado, por seguir estando en el momento justo, con las palabras adecuadas. Gracias por vuestra amistad.

miércoles, 6 de abril de 2011

Ante el espejo


Es práctica relativamente frecuente que en un momento dado de una sesión el Dominante nos lleve a la sumisa ante un espejo y nos obligue a mirarnos en él. Es algo que las primeras veces no me gustaba nada, me hacía sentir incómoda ... de hecho, como mucho echaba una rápida mirada para no desobedecer y enseguida fijaba la vista en cualquier otro lugar de la habitación. También es cierto, que cuando me veo en fotografías a menudo tengo una gran dosis de autocrítica.

Supongo que tendrá que ver con el hecho de que rara vez somos del todo objetivos con nosotros mismos. Tendrá que ver con el hecho de que, para bien o para mal (y no lo digo como algo negativo ¡ojo!) tendemos a tener una visión un poco distorsionada de nosotros mismos. Al igual de que si escuchamos nuestra propia voz grabada, a no ser que estemos muy acostumbrados a ello, nos suele resultar difícil reconocernos en esa grabación.

Con el tiempo y como una a veces va evolucionando, no es que me "apasione" el hecho de encontrarme de repente en mitad de sesión ante el espejo, obligada a mirarme en una situación, postura o pinta "humillante" ... diferente a como suelo verme ante un espejo de forma habitual (aunque lógicamente si me encuentro en esa situación, es porque disfruto con ello), ya no me resulta tan incómodo, tan violento como antes.

Incluso en cierto modo, lo veo un buen ejercicio de humildad, que a más de un@ no nos vendría mal del todo. Hay muchas maneras, incluso en el día a día, de que nos pongan un espejo delante. Cuando nos enfrentan a criticas (eso si, que sean constructivas siempre, por favor) sobre nuestra manera de proceder por ejemplo, nos están poniendo ante un espejo ... sólo que el espejo no nos devuelve la imagen que nos gustaría ver, si no la imagen que le estamos dando a la persona que nos pone el espejo. Nos "obliga" a ver también rasgos nuestros que no nos gustan tanto.

Y no todo el mundo lleva bien mirarse en ese espejo, aunque lo deseable sería que, cuando eso sucede, consigamos no apartar la mirada ... interiorizar lo que vemos, reflexionar e intentar actuar en consecuencia.